La música nos hace recordar momentos, incluso sensaciones, estados de ánimo y pensamientos.
Recuerdo que cuando escribía la última parte de mi Café Toscana, me vi asaltada por completo por las interpretaciones de Josh Groban, un joven cantante que produce en cada una de ellas una emoción latente. Aunque al escucharla no sabía lo que significaba entonces, parecía el tema adecuado a manera del "Soundtrack" de la película que fui viendo en mi mente y se convirtió en la novela que escribí. Un amor eterno y a la vez efímero, era de lo que hablaba, lo supe después gracias a un amigo a quien dedico este post.
"La vida no es fácil, pero soñar sí lo es, por eso no dejes de soñar nunca, cualquier cosa puede suceder"
Un piccolo bacio per te