22 nov 2009

Hollywood y sus finales...

Como cinéfila implacable con un claro y orgulloso perfil romántico, no me queda más remedio que culpar a Hollywood de las falsas expectativas de los finales felices.
La vida me ha hecho comprender que los finales felices no existen, muy a pesar de todas aquellas maravillosas producciones que contribuyeron con su granito de arena para convertirme en la irremediable soñadora que soy.
No hay amores eternos, ni incondicionales, la vida es lo suficientemente dura como para disolver cualquier pretensión de este tipo.
Sólo existe la voluntad y la tenacidad, los proyectos en la vida se logran con una estrategia y con una visión clara del futuro, pero más que nada se consiguen a través de la persistencia. Esa voluntad que se alimenta de una actitud positiva y franca ante las oportunidades de la vida, Hollywood nos inspira con historias de suerte excepcional o hasta accidental y es cierto que el ser humano necesita alimentar su fe con ese tipo de material.

De mis favoritas:













Sin embargo, me parece que el remedio más eficaz es el trabajo de la mente y el cuerpo que se esfuerzan por dirigirse a la meta deseada.
No, la suerte no cae del cielo, ni se renuncia a todo por el ser amado, no se puede comprometer todo por un futuro incierto, y entonces lo que nos queda es un montón de piezas revueltas de momentos y recuerdos que no sabemos cómo armar y no podemos desechar.
Es el tiempo el que dicen que cura todo, pero a veces con toda su incertidumbre pesa más de lo que uno pudiera imaginar.
Entonces no se trata sólo de finales felices, sino de comienzos a cada momento, a cada instante, a cada sueño, el final siempre será incierto pero el empeño de conseguirlos es el encanto que nos inspira y nos inyecta vida, la gana de buscarlos es lo que nos mantiene vivos.
No se puede renunciar a la expectativa de un final feliz aunque tal vez sean casi imposibles, pero ante todo ese casi, esa mínima posibilidad de que exista la ilusión que me grabaron en el corazón cientos de películas con finales felices, es lo que hace que los escenarios, guiones y personajes que creamos y conocemos en nuestra vida cotidiana valgan la pena.
La película que interpretamos a diario no tiene finales felices, sino momentos felices, no son tan duraderos pero hay que saborearlos para que alimenten el espíritu hasta que venga otro de ellos a nuestro encuentro.



Tal vez lo que mantiene al corazón latiendo es la espera de ese final feliz, mientras tanto los sueños se sostienen con la visión de mi futuro.

9 comentarios:

marichuy dijo...

Mi querida Susana

Acabo de dar con la razón de mis desvaríos y melancolías: no soy muy afecta al cine romántico hollywoodense plagado de happy endings. Quizá porque muy chamaca leí una vieja entrevista realizada al fallecido cineasta francés Françoise Truffaut, donde decía que él no hacía películas con finales cien por ciento felices… porque la vida casi nunca los tenía.

Y de paso traigo a colación algo dicho por otro cineasta, el italiano Giuseppe Ferrara, quien afirma que Hollywood nos ha deformado la mente: a) por hacernos creer que las historias de amor siempre terminan con la chica y el chico juntos y felices; y b) en lo concerniente al cine de gansters, por haber establecido el cliché de que los mafiosos son seductores, con “buen corazón”, leales y solidarios con sus gentes (y guapos, agregaría yo)

Quizá el enfoque debiera ser otro, acorde a lo expresado por Emilio García Riera, de que “El cine es mejor que la vida” y de ahí entender que en la vida no siempre los finales son tan románticos y felices, lo cual no quiere decir que no sean muy interesantes y atractivos.

Besos de película y que la tuya tenga el desenlace que tú deseas.

Susana S dijo...

Mi querida Marichuy:

Todavía no sé qué desenlace quiero, podemos decir que el personaje principal está bien definido, pero la trama está aún bajo construcción, es emocionante y desconcertante a la vez. Algunas locaciones muy atractivas pero nada definitivo. Los demás personajes están en proceso de "casting", y hay buenos prospectos pero ya sabes, es difícil conseguir a los mejores protagónicos... ;-) ya veremos.

Besos con mucho cariño

Daniela dijo...

Hola Susana,

Interesantes preguntas propones en un texto que aparentemente no me interesaría pues, como a Marichuy, no me gusta mucho el cine romántico hollywoodense.

El problema de los finales felices en la vida real no es que sean felices o no, sino que no son finales. Estamos condenados a vivir sin finales mientras no se muera, a continuar. Entonces nos servirán las características que ya enumeraste, las cuales no creo que se contradigan con la suerte o el amor incondicional.

¡Un saludo!

Susana S dijo...

Hola Daniela:

Gracias por la visita.
En efecto esto no se acaba hasta que se acaba, pero de algún modo de lo que hablo aquí es de esas falsas imágenes que nos enamoran de una realidad a veces tan difícil de suceder. En la vida real todo se consigue a pulso, a fuerza de voluntad y buena actitud. Hay que dejarnos endulzar las ambiciones con un toque de Hollywood y vivir la vida más al estilo del cine europeo.

¡¡¡¡Pero eso sí, que no se nos olvide soñar!!!!

Saludos

Fernando dijo...

Entiendo que no existen los finales felices made in Hollywood, pero sí que pueden existir en una medida más real y racional. Lo que ocurre con las películas es que acaban en uno de los "momentos felices", como bien los llamas; y yo, también desde chamaco (como Marichuy) me preguntaba: ¿y qué ocurre después?
El final más o menos feliz se persigue y se consigue con mucho esfuerzo, voluntad y, sobre todo, amistad sólida, que es lo que debe existir en los cimientos del amor.
Y sí, el cine es mejor que la vida; como lo es la literatura. Por eso escribimos (algunos, al menos).
Un beso.

sandynow dijo...

A mí me encantan todas las películas que pusiste en la lista, sólo no he visto PRICELESS (pero ahora mismo la busco). Agregaría algunas como "Ever After" Alguen como tú", "He's just not that into you" y "Must love dogs", Yo sí soy gran aficionada a las comedias románticas, sin embargo me doy cuenta que soy una romántica en teoría y bastante cínica en la práctica, que finalmente creo que es más saludable.
Como el famoso mail que todos hemos visto:

"Había una vez un hermoso príncipe que le preguntó a la bella Princesa:
- ¿Te quieres casar conmigo?
- Y ella le respondió: – ¡¡¡NO!!!

Y ella vivió feliz para siempre, sin lavar, sin cocinar, sin planchar para nadie, saliendo con sus amigas, ligándose al que le daba la gana, gastando su dinero en si misma y sin trabajar para ninguno
El problema es que de chiquitas, no nos contaban estos cuentos.

Y NOS JODIERON...

¡¡CON EL ESTÚPIDO CUENTO DEL PRÍNCIPE AZUL......!!!

Saludos!!

Susana S dijo...

Fernando:

Puro esfuerzo y mucha voluntad, con eso se logra todo lo que se quiera, ya sea la familia perfecta que tú tienes, o la familia que me ha tocado reinventar a mí, es cierto que no son finales sino el qué ocurre después lo que forjamos con temple y los sueños bien puestos.

Un saludo afectuoso a ti y a la dueña, y ¿qué dice de Café Toscana? ¿ya la terminó?

Susana S dijo...

Mi querida Sandy:

Esos cuentos que nos contaban de niñas se valen siempre y cuando le enseñaran a la princesa que como reina debía seguir conquistando territorios personales en su haber. La mujer no debe olvidarse de ella ante la vida propia por darse a los demás, pero en eso del romance, es maravilloso saborearlo, por eso me quedo con el cultivo del romanticismo.

Saludos

Mafalda dijo...

...


¡Felices Fiestas!

Te envío un abrazo fuerte, fuerte.
Muackkkk, besos mi amiga.

Mafalda